Matarromera Crianza
Marida con:
Queso curado, jamón ibérico, carnes blancas y rojas, platos de pasta y arroces.
Información sobre este vino:
Matarromera Crianza es un vino tinto Crianza de la Bodega Matarromera, en la Ribera del Duero, que se presenta como una obra de precisión más que como un simple vino: un temperamento contenido bajo terciopelo, una firma de prestigio tallada en Tempranillo. Es un vino que no busca la estridencia, sino la autoridad serena; de esos que hablan con la gravedad elegante de quien conoce su origen y no necesita levantar la voz para imponerse.
La identidad de este tinto descansa en la Tempranillo, en la nobleza de la madera y en el pulso mineral de su terruño. Su crianza en barricas de roble francés y americano pule su carácter sin despojarlo de fruta, dejando una sensación de seda oscura, especias finas y una profundidad que recuerda a un salón antiguo iluminado por luz baja: sobrio, refinado y con una belleza de líneas clásicas.
En copa, Matarromera Crianza despliega una personalidad amplia, estructurada y de gran clase, con ese equilibrio tan difícil entre madurez y frescura que distingue a los vinos serios de los meramente correctos. La bodega Matarromera firma aquí un Crianza tinto de Ribera del Duero con aire de emblema, un vino de presencia aristocrática, persistente y con una complejidad que se va revelando capa a capa, como un discurso bien construido.
Vol. alcohol:
Vol. alcohol: 14.5
Muy cubierto de capa, con tono cardenal oscuro y abundantes ribetes amoratados.
Nariz intensa y sutil, elegante y muy compleja, con toques especiados de clavo, pimienta negra y regaliz de palo. Aparecen plantas aromáticas como jara y tomillo, sobre un fondo mineral y de frutas rojas y negras maduras.
En boca muestra un paso sabroso, intenso y muy duradero, con tanino dulce y pulido que sostiene una fruta negra nítida. Es un vino de textura noble, con profundidad, equilibrio y una sensación final de gran elegancia.
Cuerpo medio-alto, con presencia firme y una sensación envolvente que llena el paladar sin perder finura.
Estructura muy bien armada, con taninos integrados, fruta madura y una crianza que aporta relieve sin eclipsar la expresión varietal.
El final es largo y elegante, persistente, con recuerdos de fruta negra, especias suaves y un eco mineral que se prolonga con distinción.
Procede de viñedos históricos del pago de Matarromera, en la Ribera del Duero, sobre suelos calizos y arcillosos y bajo una climatología dura, marcada por grandes oscilaciones térmicas. Los viñedos se sitúan muy próximos al río Duero, en los términos de Olivares y Valbuena de Duero, en Valladolid.
El vino se elabora 100% con uvas Tempranillo y envejece durante 14 meses en barricas de roble americano y francés. La crianza se completa con afinado en botella antes de salir al mercado.
Servir entre 16 y 18 ºC.